Maestría sobre las emociones

 

La maestría sobre las emociones

Sharon M Koenig

Reflexiones sobre las lecciones de Los Ciclos del Alma, libro 1 y (2 en edición) 

La vida es inestable de por sí. Sólo Dios y Su presencia son estables y hasta ella misma (la experiencia de Su presencia) vacila debido a nuestras propias dudas.

No podemos dejarnos ir por los sentimientos, las emociones y los humores; tal como el mar que nunca está de la misma manera, vienen y van, inclusive aunque hayamos orado. Por eso se necesita el compromiso con nuestra verdad. A veces oramos y nos sentimos en el cielo, a veces no oramos y nos sentimos en el suelo, a veces sin embargo todo lo contrario sucede y nos preguntamos ¿Si he orado y soy fiel a ti, por qué me siento tan mal?  Esto le pasó a San Agustín  y también a Santa Teresa . Hay días, hay mañanas y hay noches… Luego todo pasa como la niebla que se levanta. Las oscilaciones son normales, es un mundo impernanente, nada es seguro ni estable, sólo Dios. No seas tan duro contigo mismo. No se puede pelear la marea. Lo importante es saber que quién observa , el TÚ VERDADERO, siempre está estable mirando detrás del velo del YO. El velo es también conocido como el ego. Es el encanto que nos hace olvidar que somos todos parte de Dios;  digo parte de Dios, no Dios mismo. Si piensas que eres Dios, pensarás que no necesitarás de Él  e igual es una trampa. Eres una gota que nada en Su mar, pero que sola se seca.

“Mi Dios sé que  soy más que estas emociones,  soy más que un cuerpo que siente, soy el que junto  a Ti  puede ver a través de estos ojos , un alma que no se puede  afectar por lo que ocurre en el exterior. Mi alma es eterna, porque es parte de Ti”

 

 

 

Cómo cerrar un ciclo …

¡Feliz Primavera!

Cómo cerrar un ciclo…

Sharon M Koenig

Primavera, tiempo para renacer , pero también para dejar ir, limpiar, prepararnos para recibir y terminar de una vez, asuntos que necesitan conclusión.

En el libro Los Ciclos del Alma, explico un poco sobre los ciclos. Para cerrar ciclos, no importa la época o la estación del año, simplemente observar todas aquellas situaciones  que de pronto salen a la superficie para que puedas verlas y atenderlas . Aprovecha el ciclo y observa qué surge, sean amores del pasado, cuentas pendientes,  cambio  de trabajo, una conversación necesaria o nuevos acuerdos; todos vienen con la gran encomienda de permitirte una vez más, la oportunidad de eligir un nuevo camino. Todo lo congelado regresa  a la vida, pero renovado. Antes de llegar los nuevos capullos, las antiguas flores dejaron atrás sus viejos pétalos. No puede haber retoño sobre viejas hojas que todavía no se han dejado caer.

Primavera es limpieza y renacer. Está en tus manos el renacer con la primavera o  morir congelado en el pasado del invierno.

Observa, ora, pide guía, suelta y elige una vez más.

¿Cómo se cierra un ciclo? Con valentía, enfrentando la realidad y dejando ir la ilusión con dignidad, responsabilidad y luego de esto, limpiar, hacer una fiesta y estar feliz en la expectativa que de seguro llegará algo mejor. Es estar en paz y vivir en la certeza de saber que  un  nuevo florecimiento es inevitable , y que pronto miles de flores nuevas cubrirán toda tu vida de un nuevo color y aroma, para adornar tu nueva primavera. 

La aceptación es el resultado de poder ver en la oscuridad

 

Por Sharon M Koenig

La aceptación realmente es la clave de la liberación . Aceptar no es resignarse, todo lo contrario. ¿Cómo arreglar lo que ni siquiera podemos ver? Aceptar nuestros sentimientos, nuestras emociones, aceptar la situación en que nos encontramos totalmente con el regalo de la sabiduría de verla . Aceptar es ver las cosas como son, la negación es no querer ver, o ni siquiera poder ver. La negación es el arma principal del ego, mientras que la aceptación de lo que sea que estés viviendo es el golpe mortal al ego y el primer paso hacia la libertad.

La invitación más valiente es:  Dios te permito, te cedo el permiso (el libre albedrío) para que tomes control y dirijas junto a mi todas las áreas de mi vida, especialmente las que no quiero cederte, porque son esas precisamente  las que más miedo tengo de soltar y las que más dolor y sufrimiento me causan.

La luz comienza a brillar cuando aceptamos que solos no podemos caminar con el quinqué que se apaga y se agota , necesitamos la antorcha y el faro inagotable de nuestro Dios para iluminar nuestro eterno camino con Su sabiduría .


La causa de la crisis que estamos viviendo

Por Sharon M Koenig

El mundo colectivamente pasa por una gran crisis, algunos están el momento más crítico, pero nadie está totalmente libre de este mal. No es un castigo, es una consecuencia. La crisis exterior es un reflejo y un síntoma de la crisis interior que todos estamos viviendo al habernos desconectado voluntariamente de nuestra riqueza mayor; aquella que nos une y que nos da guía y paz, independientemente de lo que ocurre en el exterior.

Si la causa de la crisis es la desconexión voluntaria de nuestra espiritualidad, entonces el remedio a la crisis, es lo contrario: La conexión voluntaria con la Divinidad, pero no con el Dios castigador al que estamos acostumbrados. El verdadero Dios, te aseguro no crea crisis, la creamos nosotros colectivamente por nuestro propio libre albedrío desconectado, guiado por el ego.

¿Cómo regresar entonces? Repitiendo las palabras mágicas, donde tu libre albedrío y el plan de este Dios del bien y del orden, la paz y el amor se hagan uno:

Sólo dos palabras: Estoy dispuesto. Entonces verás cómo, toda tu vida se armoniza de maneras inimaginables, y si suficientes vidas se armonizan ¿sabes qué? Ya no habrá crisis, al menos interiormente. Porque tampoco soy triunfalista, a veces las cosas no son como queremos. La felicidad no puede depender de lo que sucede afuera.

Concéntrate en la solución y no en el problema, en lo que puedes cambiar que es dentro de ti, para luego con la paz saber cuál es tu parte y saber dónde es tu lugar. Eleva tu conciencia y déjala volar por encima de los pesares, no podemos arreglar el mundo desde el estado de conciencia en que se crearon los problemas originales, imposible. Recuerda, sólo dos palabras: Estoy dispuesto…a ser tu instrumento, perdono, acepto y agradezco todo lo bueno que todavía tengo. Dame paz y con tu manto de amor protege de todo mal, a todos en mi entorno. Amén

“Ni hay más salida que el regreso”

Sharon M. Koenig

Los Ciclos del Alma

 

Dios